✨ Yaldabaoth, el Demiurgo Ciego
En el abismo donde la luz se disuelve en sí misma, surge Yaldabaoth — el dios que no ve, pero crea. Su rostro leonino es un sol de hierro y oro, su melena una corona de relámpagos petrificados. En su pecho late un ojo púrpura, un corazón que no conoce compasión, sino la geometría del poder.
Su cuerpo serpentino se enrosca sobre los lamentos de la materia, y en su mano sostiene el orbe donde giran los mundos que jamás serán redimidos. El halo detrás de su cabeza no ilumina: devora. Es el engranaje del cosmos, girando sin propósito, un reloj divino que marca la eternidad del error.
Esta figura no es una estatua, sino una revelación: el instante en que el creador se contempla y descubre que también es su propia criatura.








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